Llevaba tiempo queriendo escribir algo con este título, pero la ocasión propicia nunca se presentaba. Pero en un momento de brillantez/inspiración la solución me vino a la cabeza. Tan dado a rememorar el pasado, te das cuenta de que no hay ni uno ni dos momentos que merezcan conservarse, sino solo las sensaciones que en sí provocan, además de los gestos y muestras de personalidad. Caras fugaces que no ves muy bien, pero que sabes lo que representan y lo qeu significan para ti, y porqué lo significan. Todo es monótono, todos los días son la misma rutina, entrevelados con algun acto espontáneo de esparcimiento, pero en realidad no son más que un espejismo y un constante recuerdo de que esos actos duran demasiado poco. Nos fijamos demasiado en cómo funcionan las personas, como piensan, ríen, hablan, las criticamos, nos autocriticamos, para no llegar a ninguna conclusión medianamente acertada.
¿Sería mejor simplemente dejarnos llevar sin apenas pensar? Aún no estoy seguro de ello.
P.D. Volvemos a la carga.
